Parece que ya no gotea, intuyo la ausencia de sonido. El suelo sigue mojado, así como el recuerdo de tu presencia, calado de tu caricia como mis hombros después de la lluvia de esta mañana.
Sigo caminando y, de vez en cuando, no me molesta hacerlo hacia atrás.










Hilos de luz se funden en la oscuridad.
Fuego de vida que da vida.
¿A dónde irá?
No se.
Sólo se que volverá.
Se congelan mis ojos ante tal explosión de colores.
Deleite lunático que empuja a danzar al son de la mágica oscuridad.
Saboreo este baile como niña con zapatos nuevos.
Te quiero noche.
Sueño que vomito diarrea, que mi boca te escucha, mis oídos te besan. Andar con las manos no es fácil, tampoco imposible. Hoy mi culo ha gritado alegrías. Meo las penas y las piso, retenerlas es tontería. El frío me da calor. El viento me empuja a ser yo misma. Odio a los que temen sonreír por miedo a ser descubiertos. En ocasiones duermo de pie, me gusta romper la rutina, me sube la bilirrubina. Tengo una sombra que se llama duda, buena compañera de viaje, es una brújula que me ayuda a caminar. Voy a comerme un plato de música para saborear las notas que la vida compone. Quiero ser un pentagrama de longitud infinita. A veces canto las canciones antes de que hayan sido compuestas. La prisa es una arpía que ataca la paciencia, que lucha contra la impaciencia y resiste a ella. Este es un río que nace desde el mar, aun no ha llegado a su desembocadura, todavía no sabe subir una montaña, pero el cauce va encontrando pequeñas pistas para continuar.
Vivo, sueño, sufro y disfruto, luego existo.
La normalidad es una jaula que aprisiona nuestra mente y la vuelve cuadrada, que aprisiona nuestro cuerpo, que aprisiona nuestros sueños... La normalidad es resignarnos a nuestra dosis cotidiana de sufrimiento sin protestar, no crear problemas al Sistema... La normalidad es cargarse de hipotecas y de deudas para llevar el mismo nivel de vida que Los Gutiérrez... La normalidad es ir esquivando golpes, estar deprimido los domingos por la tarde y levantarse el lunes por la mañana de mal humos... La normalidad es no dejarse “comer el coco” por algo que nos haga pensar un poquito, mirar con indiferencia la miseria que hay a nuestro alrededor... La normalidad es estar montados en tren que no va a ninguna parte. Vivir sin vivir una vida gris y previsible, rodeados de falsas seguridades y posesiones inútiles, hasta que ya es demasiado tarde para cambiar... La normalidad es salir todos los días a la calle con la máscara puesta, esconder nuestros sentimientos, reprimir nuestros anhelos más profundos, sacrificarlo todo para nada, es decir tan sólo para llegar a ser uno más de la gran masa uniforme y gris, llevar una vida sin sobresaltos, con pasiones moderadas... La normalidad es calor y seguridad, el calor de las bestias que se arraciman unas contra otras, la seguridad de la nada más absoluta, la seguridad del esclavo, la seguridad de la muerte en vida... La normalidad es aceptar la derrota sin luchar siquiera... La normalidad es producir más y más, no importa qué, generar necesidades artificiales, estimular la competitividad, aplastar al débil... La normalidad es tener relaciones afectivas “estables”, heterosexuales, monógamas y...a ser posible, bendecidas por Si te miro...
Siento que mis ojos vuelan
Si percibo tu tierra en mis pies...
Siento liquidos efervescentes en mi interior
Te diría te quiero...
¿Es posible amar a una ciudad?
Ahora sé que si
(A mi Cracovia)
